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martes, 27 de noviembre de 2012

Sentimiento violinístico

La música, es capaz de representar todo tipo de sentimientos, lugares, pensamientos...
Los instrumentos los utilizamos con el fin de representar nuestra inspiración que reflejan cada uno de los factores que he mencionado antes e incluso más.

Sin duda el violín es capaz de hacer todo eso en manos de la persona que ama la música como expresión, como algo hermoso. El resto de instrumentos también son capaces de representarlo, pero puedo decir con firmeza que ninguno de ellos me ha hecho sentir como si las notas fueran palabras, recreaciones musicales que reflejan aquello que el usuario quiere expresar.

Cada movimiento que da vida a una de las numerosas notas que es capaz de proporcionar este maravilloso intrumento musical hace una hermosa danza, como si se estuviera bailando con el. Cada nota baila con fluidez en mis oidos y mi mente lo asimila como imágenes, como sentimientos reales que hacen que se me ponga la piel escamosa y el vello en punta. Es capaz de darle vida a cualquier objeto, cualquier paisaje, y hacerte imaginar algo como el amor, odio, tristeza, felicidad, melancolía sobre todo...


A mi parecer, cuando estas feliz, este instrumento sonríe con su armoniosa melodía, cuando estas triste llora con sus melancólicas notas, cuando amas representa a esa persona y te acelera el corazón haciendo un ritmo sentido al igual que en el odio, solo que con este último puede hacer que suene el sentimiento como algo fluido representado con brusquedad si así lo quieres. También puede hacer que el deseo fluya con provocación y atracción.

Con esto termino mi homenaje a este mágico y celestial instrumento.

Hasta pronto.

Preguntas sin respuesta.

Ha pasado un tiempo desde mi última entrada. Esta vez quiero comentar esas cosas en las que todos pensamos alguna vez. Esas preguntas sin respuesta que investigamos sin saber por dónde empezar. 
Generalmente las personas intentamos esquivar la idea de que algún día la muerte llamará a nuestra puerta. Ese concepto de la negación de la muerte es algo tanto voluntario como involuntario, pensamos que ese día no llegará y cuando volvemos a darnos cuenta recordamos que es inevitable.

Todo esto viene de un sentimiento de miedo por el desconocimiento de las respuestas a preguntas como: "¿Qué somos?"; "¿Hacia donde nos dirigimos?"; "¿Qué es la vida?¿Y la muerte?"; "¿Qué hay después?...

La única respuesta clara que obtuve fue la única vida que tenemos es la que tenemos cuando nos planteamos que estamos vivos. Tal y como dijo el filósofo Descartes: "Pienso, luego existo". Es una manera de plantearse esta filosofía, teniendo en cuenta que pensamos porque existimos, vivimos.
Personalmente no puedo responderos a las preguntas que yo he planteado antes, pero puede que cuando llegue el momento tengamos las respuestas que tanto ansiamos, o tal vez no.

Lo mejor que el ser humano puede hacer es aprovechar cada instante de su vida sin plantearse tantas preguntas. El don del conocimiento lo tenemos, pero conocer algunas cosas es algo más complicado, puesto que conocemos por experiencia o instinto, dependiendo a lo que nos refiramos.
Como ya demostré anteriormente tengo ciertas creencias basadas en lo espiritual, aunque dudo que esta existencia se base en tener forma física o en los sentimientos. Tener fe en lo desconocido nos hace humanos, básicamente la fe es creer sin saber y precisamente no tenemos la certeza de saber qué hay detrás de todo esto. 
Otra forma de verlo menos pesimista es que tal vez no tenemos por qué saberlo, que es el misterio de la vida, viajar rumbo a lo desconocido y de hecho es hacia donde vamos. La vida sería muy aburrida, optimista o pesimista si supiésemos que hay detrás de esta etapa ¿no creéis?

He aquí mi nueva entrada, espero comentarios, sugerencias, preguntas y debate. Me despido dejando esta cita.

Carpe diem quan minimun credula postero (Vive cada momento de tu vida como si fuese el último).       Quinto Horacio Flaco.