Hoy parecía un día normal y corriente, pensaba que nada podría corromper la tranquilidad con la que paso cada hora del día. En el momento menos esperado la noticia dio lugar, enterándome de que hace nueve días hoy decidiste iniciar un viaje del que no regresarás.
Nicolás Durán Ortiz, no eres alguien con quien haya compartido mucho tiempo, pero nunca hizo falta tanto como para llegar a conocerte, saber el tipo de persona tan maravilloso que fuiste y nunca dejaste de ser. Nos has dejado recuerdos de los mejores momentos que pasaste con nosotros, teniendo en cuenta que nunca tuvimos un mal momento contigo. Momentos en los que estábamos todos juntos pasándolo bien e inmortalizabas cada momento con tu cámara, haciendo las mejores fotografías y de los mejores momentos que tenemos de ese lugar y con todas esas personas.
Ha sido un duro golpe para todos nosotros. Todo el que te conocía se daba cuenta de que eras un amigo estupendo. Te vamos a extrañar muchísimo. Sólo tú sabes cual es la razón que te condujo a hacer algo así, pero espero que con tu decisión hayas conseguido lo que buscabas (que no se malinterpreten mis palabras) porque siempre te has merecido lo mejor y a todos nos hubiera gustado ayudarte en lo que fuera necesario, pero parece que no podíamos hacer nada.
Tu recuerdo permanecerá para siempre en nuestros corazones y como te dedicó una amiga tuya, ha nacido una brillante estrella en el firmamento. Espero poder ir pronto a darte una despedida personal, mientras tanto me despido aqui con la misma imagen que subiste antes de que ocurriera. Te queremos amigo.
Siempre estuve preguntándome cómo sería eso de ser feliz cuando estás
con la persona adecuada. Me lo preguntaba hasta el día 25 de Julio de
2012. Por casualidad ese día lo pasaba en Cádiz con mi hermano y con
unos amigos y nos dijeron que había una KDD. Tenía ganas de ir y pasarlo
bien allí tanto como lo paso en Sevilla, solo que con otras personas y
conociendo a gente nueva.
Nadie mencionó quien hizo esa KDD, y me enteré más tarde de que fue el
mismo que al llegar tocó mi corazón con su mirada angelical. Si no
recuerdo mal ese día sólo nos dirigimos la palabra una vez y en una
conversación de grupo, pero yo vi en él lo que no vi en nadie más y
pensé que no podía pasar de ese día sin hacer nada al respecto. Lo
cierto es que el miedo a que algo saliese mal me paralizó, pero no lo
hizo con mi amigo Rem, le conté lo que pasaba y se puso manos a la obra y
sin cortarse un pelo. Esa "remada" no creí verla clara, cuando se
acercó de nuevo me dijo que él estaba esperando para hablar conmigo me
puse a temblar con la cara descompuesta sin saber que pasaría. Los
nervios me mataban, pero no podía quedarme de brazos cruzados sin saber
que pasaría después de lo que le hubiera dicho Rem. Cuando me acerqué
nos miramos por pocos segundos y me senté a su lado. Ahí estabamos yo y
Yeray, sin saber que decir, mirando a todos lados y cuando se cruzaban
nuestras miradas la apartabamos rápidamente por la vergüenza, pero en
cierto momento lo miré y me tranquilicé por completo, le miré y me di
cuenta de que quería estar con él, mi vergüenza y mis nervios
desaparecieron al momento y le pregunté si ya sabía por qué estabamos
ahí, que qué le había dicho Rem. Me explicó que le había comentado que
me gustaba y algunas cosas más las cuales no recuerdo, al fin yal cabo,
"remadas". Le pregunté sobre qué pensaba al respecto y dijo que no
sabía, que estaba desconcertado y no sabía que hacer, a lo que yo le
contesté que en verdad quería besarle, pero ninguno estábamos aún
preparados para dar tal paso. Volvimos con el grupo y lo acompañamos
hasta su casa junto con su hermano Isaac.
Lo estuve mirando todo el rato como si no hubiese nada más a mi
alrededor y con Rem al lado derritiéndose porque iba agarrado de la mano
con su hermano gemelo. Sinceramente, aunque suene un poco tonto, estaba
celoso, puesto que hubiese dado mucho por haber sido yo quien fuera
agarrado a su mano. Cuando llegamos, nos despedimos con un abrazo y nos
miramos a los ojos. Le dije que le agregaría a Tuenti y que volveríamos a
hablar. Y así fue durante todos los días de la siguiente semana.
Hablamos cada día sin falta. Estuve conectado a todas horas todos los
días hasta que viera su nombre en la lista de conectados en el chat. Nos
fuimos conociendo y justo un día antes de volver a Cádiz le dije que
tenía muchas ganas de besarle y tendría aún más cuando le viera, a lo
que él le preguntó si lo iba a hacer y le respondí que esperaba hacerlo.
Desde ese beso tan esperado que al final nos dimos cada día ha sido
especial, y sin él dudo que hubiese conocido la felicidad que
proporciona amar y ser amado. Te amo Yeray, con todo mi corazón <3.