Se avecina otra noche de insomnio, el mundo de los sueños tendrá que esperarme. Mi corazón late más rápido que como de costumbre, mis ojos se ven incapaces de iniciar el descanso que mi cuerpo necesita para aguantar otro día que me espera...
Ni siquiera la leve brisa que se levanta es capaz de amainar lo que parece ser este sentimiento de calor por algo que parecen ser nervios.
El humo que sale de mi boca al aspirar del tubo de mi cachimba hace ondas perfectas que le dan forma a esta música tan relajante y a la vez desconcertante que resuena en mi cabeza.
¿Puede ser por miedo a qué ocurrirá cuando haya tomado el descanso que necesito para afrontar lo que me espera en un nuevo día? ¿O sólo es el sentimiento de miedo por tener que afrontar los nuevos sentimientos que aflorarán cuando el día de hoy se convierta en un mero recuerdo de la serie de acontecimientos ocurridos?
Parece ser que no encontraré una respuesta que defina qué es lo que me ocurre, pero no puedo estar esperándola por el resto de mis días, sólo sería un acto en vano de un búsqueda frustrante que acabaría en el fracaso. Lo único que me queda es que esa respuesta llegue a mi, convertida en un estado temporal de sentimientos incomprensibles para mi.
Esta oscuridad se desvanece por un haz de luz que aclara mis dudas. No puedo asegurar un término exacto, pero es algo muy parecido a lo que todos llaman amor. No es sólo ese tipo de amor que asegura unos fuertes sentimientos dirigidos a una persona, pero si es un conjunto de ellos que hacen darme cuenta de cuan importantes son algunas personas para mi felicidad en el día a día e incluso para aquellas que se alejan pero que nunca desparecerán de mi vida.
Un bostezo rompe el silencio que nunca existió en mi cabeza, parece que estoy preparado para iniciar el breve peregrinaje por un mundo sin reglas al que se nombra como sueños y esperar nuevos sentimientos que me hagan estar igual que hace poco, pero no será ahora cuando intente afrontarlos. Mañana será otro día...
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