Los instrumentos los utilizamos con el fin de representar nuestra inspiración que reflejan cada uno de los factores que he mencionado antes e incluso más.
Sin duda el violín es capaz de hacer todo eso en manos de la persona que ama la música como expresión, como algo hermoso. El resto de instrumentos también son capaces de representarlo, pero puedo decir con firmeza que ninguno de ellos me ha hecho sentir como si las notas fueran palabras, recreaciones musicales que reflejan aquello que el usuario quiere expresar.Cada movimiento que da vida a una de las numerosas notas que es capaz de proporcionar este maravilloso intrumento musical hace una hermosa danza, como si se estuviera bailando con el. Cada nota baila con fluidez en mis oidos y mi mente lo asimila como imágenes, como sentimientos reales que hacen que se me ponga la piel escamosa y el vello en punta. Es capaz de darle vida a cualquier objeto, cualquier paisaje, y hacerte imaginar algo como el amor, odio, tristeza, felicidad, melancolía sobre todo...
A mi parecer, cuando estas feliz, este instrumento sonríe con su armoniosa melodía, cuando estas triste llora con sus melancólicas notas, cuando amas representa a esa persona y te acelera el corazón haciendo un ritmo sentido al igual que en el odio, solo que con este último puede hacer que suene el sentimiento como algo fluido representado con brusquedad si así lo quieres. También puede hacer que el deseo fluya con provocación y atracción.
Con esto termino mi homenaje a este mágico y celestial instrumento.
Hasta pronto.



